Werther
Inicia 2026 la ópera cumbre del romanticismo francés: Werther de Jules Massenet, basado en el clásico epistolar de la literatura universal «Los sufrimientos del joven Werther» de Goethe, que trata sobre la experiencia profunda del amor que no encuentra la felicidad.
Este drama lírico en cuatro actos y cinco cuadros de argumento extremadamente romántico narra la historia de amor imposible entre Werther y Charlotte y destaca por su delicada línea melódica y elegante revestimiento orquestal. Para dar vida a los personajes de esta historia y afrontar su complejidad musical, ABAO ha reunido un elenco encabezado por Stephen Costello, que debuta en la asociación; a su lado una de las mezzosopranos más importantes del momento: Annalisa Stroppa.
La dirección musical está a cargo de un gran especialista en el repertorio francés, Carlo Montanaro, al frente de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa para abordar esta partitura de esmerada, poderosa, bella y rotunda orquestación cuyos momentos emblemáticos aún hoy causan gran efecto sobre el público.
En escena un espectáculo de belleza poco común de Rosetta Cucchi para el Teatro Comunale di Bologna. Con un estilo cinematográfico, destaca por su intensidad dramática y poética, su capacidad de implicación, el refinamiento de las escenas y el atractivo del vestuario.
CAMBIOS REPARTO
El tenor Celso Albelo interpreta el rol de Werther en sustitución de Stephen Costello.
Acto I
El jardín de la casa del magistrado. Julio.
El magistrado entretiene a sus hijos más pequeños, enseñándoles una canción navideña. Llegan sus amigos, Johann y Schmidt, seguidos inmediatamente por Sophie, la hija de quince años del magistrado. Se menciona el baile de esa noche, donde Charlotte, la hermana mayor de Sophie, estará acompañada por Werther, un joven amable y melancólico destinado a una carrera diplomática. Los amigos preguntan cuándo se espera el regreso de Albert, el prometido de Charlotte, ausente desde hace tiempo. Después de que todos se marchen, llega Werther y reflexiona sobre la belleza de la tarde de verano. Luego, apartándose, observa a Charlotte mientras prepara pan y mantequilla para sus hermanos y hermanas pequeños. El magistrado da la bienvenida a otros invitados y presenta a Werther y Charlotte. Werther, conmovido por la escena de intimidad doméstica que ha observado, acompaña a Charlotte al baile.
El magistrado se une a sus amigos en la posada, y es Sophie, que se ha quedado sola, quien recibe a Albert cuando regresa inesperadamente de su viaje. Pasan las horas. El jardín, iluminado por la luz de la luna, está desierto. Charlotte y Werther regresan del baile; Werther le declara su amor, pero el magistrado, desde el interior de la casa, anuncia el regreso de Albert. Werther se entera entonces de que Charlotte ha prometido a su madre moribunda casarse con Albert, y queda devastado al saber que ella está comprometida con otro hombre.
Acto II
La plaza de Wetzlar, con la iglesia, la casa del pastor y la posada. Otoño.
Schmidt y Johann, en la puerta de la posada, observan cómo los feligreses se dirigen a la iglesia para celebrar las bodas de oro de su pastor. Albert y Charlotte, que llevan tres meses casados, se encuentran entre ellos. Werther los ve y no puede aceptar el hecho de que la mujer que ama esté casada con otro hombre. Al intuir el motivo de su infelicidad, Albert se dirige a él con palabras comprensivas, y Werther, por su parte, le asegura su lealtad. Sophie entra alegremente con un pequeño ramo de flores para el pastor y pide a Werther que sea su pareja para el primer minueto de la fiesta. Albert la señala como ejemplo de cómo la felicidad puede estar al alcance de la mano con las cosas más sencillas. Werther se queda solo y, cuando Charlotte sale de la iglesia, le habla con nostalgia su primer encuentro, pero ella le recuerda que pertenece a otro hombre y, diciéndole que la olvide, se marcha. Cuando Sophie le invita a unirse a la fiesta, Werther se niega bruscamente y afirma su intención de marcharse para siempre. Cuando Sophie, llorando, cuenta a Albert lo que ha pasado, él se da cuenta de que Werther sigue enamorado de Charlotte.
Acto III
El salón de la casa de Albert. Nochebuena.
Charlotte se encuentra en el salón, releyendo las cartas de Werther, y se siente perturbada por sentimientos de culpa y remordimiento por haber insistido en que se marchara. Sophie intenta consolarla, pero cuando menciona a Werther, de quien ella misma está también enamorada, Charlotte rompe a llorar. Werther aparece inesperadamente. Ha regresado por Navidad, tal y como prometió, pero sus sentimientos no han cambiado. Juntos, recuerdan experiencias pasadas llenas de ternura y, en un momento de abandono, se abrazan. Sin embargo, Charlotte encuentra fuerzas para apartarlo y huye a su habitación. Una vez más, Werther se da cuenta de que no tiene ninguna esperanza de ser feliz. Poco después de marcharse, envía un mensaje a Albert: le pide que le preste sus pistolas, diciendo que las necesita para un largo viaje. Albert se las envía. El significado de esa petición no le pasa inadvertido a Charlotte, que intuye lo que va a suceder y, en cuanto se queda sola, corre a la casa de Werther para detenerlo.
Acto IV
Estudio de Werther.
Charlotte, al llegar a la casa de Werther, lo encuentra mortalmente herido. Él le ruega que no se vaya para pedir ayuda, pues ello le privaría de la alegría de su presencia en sus últimos momentos con vida. Charlotte le confiesa que siempre lo ha amado y se reprocha no haber sabido cómo obedecer a sus propios sentimientos. Él pide ser enterrado bajo los tilos en un extremo del cementerio o, si la iglesia lo prohíbe, en tierra no consagrada, donde puedan pasar de largo los religiosos, pero donde al menos una mujer pueda llorar en su tumba. Mientras se oyen en la distancia las voces de los niños celebrando el nacimiento de Jesús con el mismo villancico que habían cantado en el primer acto, Werther muere en los brazos de Charlotte.