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ÓPERA / G. Donizetti

Roberto Devereux

«AMOR A CONTRACORRIENTE. LA PASIÓN QUE HIZO TEMBLAR UN REINO»

 

La «trilogía de las reinas» de Donizetti, avanza en las temporadas de ABAO con Roberto Devereux. Donizetti combina política, celos y pasión en la corte Tudor con una música de gran belleza en una de las joyas del bel canto.

 

Yolanda Auyanet regresa tras su Maria Stuarda la pasada temporada para encarnar en esta ocasión a la doliente reina Isabel I. Junto a ella, el tenor granadino Ismael Jordi como Roberto Deverux, Pablo Ruiz en el rol del Duque de Nottingham y Silvia Tro Santafé como Sara.

 

El director mexicano, Iván López-Reynoso, conduce a la Euskadiko Orkestra, en una ópera con una música vibrante y emotiva, llena de arias que explotan en virtuosismo.

 

Estreno internacional de la coproducción de ABAO Bilbao Opera y la Fundación Ópera de Oviedo de Emilio López. El director presenta una estética entre lo tradicional y lo actual con una ambientación teatral y palaciega, e impactante vestuario y juego de luces.

Equipo artístico

Dirección musical
Dirección de escena
Escenografía
Vestuario
Iluminación
Director del coro
Producción
Producción

Reparto

Roberto Deveraux
Elisabetta
Il Duca di Nottingham
Lord Cecil
Sir Gualtiero
Un paggio

COB

Familiare di Nottingham

COB

Acto I

En una sala del palacio de Westminster, las damas observan a la duquesa Sara, sola en un rincón, que está llorando mientras lee un libro. Intentan distraer a su amiga de los pensamientos que la afligen, pero la joven, mintiendo, afirma estar conmovida por la historia que está leyendo. La verdad es que está pensando en su amado Roberto Devereux. Entra la reina Elisabetta, que se dirige amistosamente a Sara y accede a escuchar a su marido, el duque de Nottingham, y su defensa a favor de Devereux, acusado de traición por el Parlamento inglés. Elisabetta teme que él, que en otro tiempo fue su amante, la traicione como reina, pero sobre todo como mujer. Sara, turbada, la tranquiliza. Entran Lord Cecil, Gualtiero y otros lores, que comunican la respuesta del Parlamento: Devereux ha sido condenado por traición.

Elisabetta se toma un tiempo para confirmar o no la condena, y en ese momento llega Roberto, que quiere defenderse ante la reina de las acusaciones que le imputan. Una vez a solas, Elisabetta le recuerda los buenos días que vivieron juntos cuando eran amantes e indaga en el corazón de Roberto sobre sus sentimientos. La reina sospecha que él ama a otra. El conde lo niega, pero en Elisabetta se mantiene la duda. Roberto se ha quedado solo. Entra en escena Nottingham, que abraza a su amigo, pero este, dolorosamente, aleja al duque en un gesto de resignación y le invita a buscar consuelo en los brazos de su mujer. Nottingham le habla entonces de la inconsolable tristeza de su esposa, una tristeza cuya causa desconoce. Llegan entonces los lores: Roberto debe presentarse ante el tribunal para que se le comunique la sentencia. Nottingham está decidido a defender el honor de Roberto.

En los aposentos de la duquesa en el palacio de Nottingham, Sara espera a Roberto, y él llega acusándola de haberlo traicionado. Ella le cuenta que, una vez que él partió a la guerra y murió también su padre, la entregaron en matrimonio al duque. A continuación, le anima a que dirija sus afectos a la reina. Roberto, sin embargo, sólo la ama a ella y le entrega el anillo que le regaló Elisabetta. Los dos intercambian intensas palabras de amor hasta que Sara se despide del conde regalándole un pañuelo como prenda de un amor desdichado.

 

Acto II

Una magnífica galería en el palacio de Westminster. Los lores y las damas esperan la respuesta del Parlamento. Entra Elisabetta y Cecil le comunica la decisión: ha sido condenado a muerte. Entra Gualtiero, que regresa de la casa de Devereux y presenta su informe: el conde no pasó la noche en casa, sino que regresó solo al amanecer; al ser arrestado, intentó ocultar un pañuelo. Para Elisabetta, se trata de la prueba definitiva de la traición de Roberto. Entra Nottingham para pedir clemencia para su amigo, pero la reina se la niega e informa al duque de los hechos que ha constatado. Al principio, Nottingham se queda perturbado, pero cuando Elisabetta, en presencia de Roberto, que entretanto ha sido conducido por los guardias a la sala real, muestra el pañuelo a los presentes, comprende que él es el amante de su esposa y la ira se apodera de él. Elisabetta exige saber el nombre de la mujer a la que pertenece el pañuelo a cambio de su salvación. Pero Roberto se niega a revelarlo y es condenado a muerte.

 

Acto III

En una sala en el palacio de Nottingham, mientras Sara aguarda el regreso de su marido, un familiar del duque le entrega una carta. Es de Roberto: le comunica que ha sido condenado a muerte y que sólo podrá salvarse si lleva el anillo a la reina. Sara se dispone a partir, pero su marido la alcanza, la acusa de infidelidad, lee la carta y ordena a los guardias que la mantengan encerrada en casa con el fin de que no llegue al palacio hasta que se haya ejecutado la sentencia.

En una horrible mazmorra en la Torre de Londres, Roberto aguarda su destino: se pregunta si Sara llevará a tiempo el anillo a la reina para poder salvarlo de la pena de muerte. Sus esperanzas se desvanecen cuando llegan los guardias para conducirlo al patíbulo.

En sus aposentos, la reina espera la llegada de Sara, a quien ha mandado llamar para que le brinde el consuelo de una amiga. Piensa en su amado Roberto y, ahora que se ha calmado su furia, sólo desea que se salve, aunque tenga que vivir entre los brazos de una amante desconocida. Llega Cecil y le informa: Roberto está a punto de ser ejecutado. Elisabetta pregunta por el anillo que podría haberle concedido el indulto, pero Cecil responde que Roberto no lo ha entregado. Gualtiero llega entonces con Sara, pálida y agotada. Es ella quien finalmente entrega el anillo a Elisabetta. Pero es en ese momento, con ese gesto, cuando la reina se da cuenta de la identidad de la amante de Roberto, que no es otra que la propia Sara. La duquesa suplica a la reina que salve la vida de Roberto, pero es inútil: un sonido fúnebre hace temblar a los presentes, y Nottingham, rebosante de alegría, entra anunciando a gritos que Roberto ha muerto. Elisabetta, consternada y presa de la ira más funesta, acusa a Sara de ser la responsable de la muerte de Devereux, pero el duque confiesa haber sido él el verdadero causante. La reina encarcela a la pareja y, obsesionada por las visiones del espectro de su amado, abdica en favor de Jacobo I.

 

Luis Gago

Escritor, editor y crítico de música de El País. Codirector del Festival de Música de Cámara de la Beethoven-Haus de Bonn. Prepara habitualmente los subtítulos en castellano para la Royal Opera House, la English National Opera y el Digital Concert Hall de la Orquesta Filarmónica de Berlín.

 

Audio

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Ubicación

Euskalduna Bilbao

Duración

2 h. 30 min. aprox. (1 descanso)

febrero 2027

       
       
       
       
ABAO-OLBE
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