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La Voix Humaine / Eine Florentinische

Francis Poulenc y Alexander von Zemlinsky

Representaciones

Sábado 19 de Febrero de 2022 19:00h
Martes 22 de Febrero de 2022 19:30h
Viernes      25 de Febrero de 2022   19:30h
Lunes 28 de Febrero de 2022 19:30h
A la venta a partir del lunes 27 septiembre

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FICHA

  La Voix / Bianca Ainhoa Arteta  
       
  Guido Giorgio Berrugi*  
       
  Simone Egils Silins  
       
  Bilbao Orkestra Sinfonikoa    
       
  Director musical Pedro Halffter  
  Director de escena Paco Azorín  
       
  Producción Gran Teatre del Liceu  
       
       
  *Debuta en ABAO Bilbao Opera    
       

 

AUDIO

DOCUMENTOS

DOSSIER DE PRENSA

La Voix Humaine

 

Una mujer, identificada simplemente como Elle (Ella), habla por teléfono con su amante, que, después de cinco años de relación, se dispone a casarse el día siguiente con otra mujer. La conversación, constituida por una sucesión de momentos sin un verdadero vínculo dramatúrgico, se ve interrumpida en varias ocasiones por sucesivos cortes de la línea telefónica. En palabras del propio Cocteau, “se trata, simplemente, de una mujer muy enamorada, con pocos recursos intelectuales, que lucha hasta el final para arrancar al hombre una confesión sincera y para que, al menos, se salve así la memoria limpia del amor anterior”.

 

Ella está tumbada en la cama. Se levanta y hace ademán de salir a la calle, pero justo en ese momento suena el teléfono. Ella lo descuelga, pero la conversación se ve afectada por interferencias en la línea, en la que se cruzan otros interlocutores. Durante la conversación, ella evoca el día que ha pasado con Marthe y le cuenta cómo ha ido vestida. Él le pide recuperar las cartas que le ha enviado y ella se compromete, con el corazón encogido, a devolvérselas. Él admira su valor en medio de semejante situación, al tiempo que percibe una profunda desesperación. Él se acusa de haber provocado su ruptura. Ella le corrige, le exime de toda culpa y rememora su encuentro. Para su gran sorpresa, la mujer se entera de que su amado vendrá a buscar las cartas al día siguiente. La línea vuelve a cortarse y ella imagina a su amado al otro lado del teléfono: su postura, su ropa. Ella le impide prestarse a este juego bajo el pretexto de que contemplaría a una persona consumida por el dolor. La línea telefónica se corta. Ella vuelve a llamar, pero la operadora le informa de que él no está en casa: en realidad, está llamándola desde un restaurante.

 

La comunicación se restablece y Ella admite haber mentido: en realidad, no ha salido y ha estado toda la tarde esperando su llamada. Desesperada, se disponía a salir en su busca. La víspera, ha intentado suicidarse ingiriendo pastillas. Luego llamó a Marthe, que hizo que acudiera un médico. Su amiga ha estado cuidándola todo el día, hasta que la ha echado por miedo a que le impidiera recibir la llamada que tanto esperaba. Hablar con su amado la serena. Ella lamenta tener que hacerle partícipe de semejante escena, pero está sufriendo de tal manera que no puede evitarlo. Dos días antes ha dormido sola por primera vez, pegada al teléfono. Una vez consumada la ruptura entre ambos, su vida ya no tiene ningún sentido.

 

Cuando finalizan las interferencias de una voz extranjera en la línea telefónica, Ella recuerda aterrorizada la situación y lamenta esta separación a distancia. La línea vuelve a cortarse y, poco después, a restablecerse. Con el cable del teléfono alrededor del cuello, no tiene el valor de colgar. Antes de separarse para siempre, Ella implora a su amado que no vaya con su mujer al hotel en el que ellos dos habían estado juntos. Entonces es él el quien cuelga mientras suena un doloroso “Te amo”. Desesperada, se deja caer al suelo.

 

 Eine Florentinische

 

La acción se desarrolla en Florencia en el siglo xvi. Al volver a casa de manera inesperada después de un fracasado viaje de negocios, el comerciante Simone se queda muy sorprendido al encontrar a su mujer acompañada por un extraño. No tarda mucho en enterarse de que se trata de Guido Bardi, hijo y heredero del duque de Florencia. A pesar de que Simone comprende de inmediato cuál es la verdadera naturaleza de la visita de Guido, decide fingir y trata a su rival como un noble invitado y un cliente potencial. Guido se muestra brusco en sus respuestas a Simone y descarado en las atenciones que dispensa a Bianca, que le corresponde a su vez de manera inequívoca sus insinuaciones amorosas.

 

Las bromas teñidas de ironía de Simone se vuelven cada vez más amenazadoras y, cuando Guido está a punto de despedirse, Simone lo reta, medio en broma, medio en serio, a batirse en duelo. Bianca insta a Guido a que mate a su marido, pero en su enfrentamiento, primero con espadas y luego con dagas, es Simone quien logra desarmarlo, herirlo y, finalmente, estrangularlo. Cuando Simone se vuelve hacia Bianca, aparentemente transfigurada por la escena que acaba de contemplar entre su marido y su amante, ella le hace una sorprendente pregunta. Acogiéndola en sus brazos, él le responde planteándole otra pregunta no menos inesperada.