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ERNANI
Drama lírico en cuatro actos de Giuseppe Verdi, sobre un libreto de Francesco Maria Piave
basado en la obra homónima de Victor Hugo
Localización: en Aragón y Aquisgrán, durante el año 1519.
Acto I (el bandido), escena I: en las montañas de Aragón. Los bandidos se entretienen cantando y bebiendo en su guarida mientras esperan a Ernani, que llega pálido y pensativo porque está enamorado de Elvira, una joven aragonesa que al día siguiente será desposada con el viejo Silva. Deciden raptarla por la noche.
Acto I, escena II: en la cámara de Elvira dentro del castillo de Silva. A solas, Elvira expresa su repugnancia al matrimonio con Silva, y sueña en huir con su amado Ernani. Las damas vienen a felicitarla, trayéndole regalos de Silva, pero ella los desprecia, dejando ver su frialdad. Don Carlo pide a Giovanna que haga venir a la novia, pues también la ama, y al saber por Giovanna que se muestra triste y pensativa, intenta ganar su corazón. Oyendo su declaración de amor, Elvira cree que es un engaño, y se asusta, respondiendo que el esplendor de la corona no impondrá leyes a sus sentimientos. Cuando Don Carlo la toma de la mano, aparece Ernani por una puerta secreta, y es reconocido por el rey. Ernani le achaca a don Carlo haberle privado de sus bienes y honores, y rechaza su oferta de escapar. Entra entonces Silva, que al descubrir dos rivales llama a los caballeros para que hagan de testigos, se lamenta por su honor mancillado, y desea vengarse. Pero después reconoce la superioridad del rey, y su ira se convierte en respeto cuando se arrodilla ante él mostrándole su dolor. Don Carlo decide quedarse en el castillo de Silva y deja marchar a Ernani. Este acepta, pensando así apagar el odio que anida en su corazón.
Acto II (el huésped): en el castillo de Silva. Los criados de Silva celebran su próximo matrimonio, cuando llega Ernani disfrazado de peregrino y pidiendo hospitalidad. Silva se la concede, pero al presentarle su novia al desconocido, Ernani no puede contenerse y se descubre. Le ofrece luego su cabeza a Silva como regalo de boda a Silva. En honor a su sentido caballeroso de la hospitalidad, Silva decide no entregarle al rey. Ernani aprovecha un momento a solas para afear su aceptación de la boda a Elvira, que le creía muerto. Ambos cantan su amor mutuo. Al descubrirles, Silva promete castigarles, y Ernani escapa por la puerta secreta. Don Carlo pide a Silva que escoja entre entregarle a Ernani o entregarse él mismo, y Silva escoge entregarse él mientras los caballeros buscan a Ernani por todo el castillo sin lograr encontrarle. Don Carlo amenaza entonces con llevarse a Elvira, lo que hiere profundamente a Silva; aún así, su honor le impide delatar a Ernani. Cuando se queda solo, Silva desafía a Ernani, que le informa del deseo de Don Carlo por Elvira, hasta entonces desconocido por Silva. Ambos deciden vengarse del rey, y aplazar su rivalidad para después. Silva convoca a los caballeros para perseguir al rey, al que considera como secuestrador de Elvira. Todos claman venganza.
Acto III (la clemencia): en el sepulcro de Carlomagno en Aquisgrán. Don Carlo se esconde de sus perseguidores junto al sepulcro de Carlomagno, mientras los electores deciden quién será coronado emperador, y conviene una señal con Riccardo para enterarse de quién resultará elegido. Medita luego a solas sobre la vanidad de los honores y los deseos terrenales frente a la realidad de la muerte, pero siente también la ambición de ser elegido emperador. Silva, junto con los enemigos de Don Carlo, sortea quién deberá matarle. Al decidir la suerte que sea Ernani, Silva le pide que le ceda esa tarea, pero Ernani se niega. Los conspiradores afirman su unidad y coraje para liberar Iberia. Suena la señal convenida para indicar que Don Carlo ha sido elegido emperador, y Riccardo le ofrece las insignias imperiales. Don Carlo, enardecido, amenaza a los conspiradores. Ernani se entrega, a la vez que una atemorizada Elvira suplica clemencia. Tras invocar a Carlomagno, Don Carlo se contiene y les perdona a todos. Elvira y Ernani alaban su magnanimidad, pero Silva todavía trama su venganza.
Acto IV (la máscara): en el palacio de Ernani, ahora Don Juan de Aragón: Elvira y Ernani celebran felices su unión. Se oye una trompa de caza y Ernani reconoce la llamada de Silva, que le busca para vengarse. Llega Silva enmascarado, que no se conmueve por los ruegos de Ernani pidiéndole que le deje disfrutar por una vez de su situación. Al contrario, Silva le provoca aludiendo a su orgullo español. También Elvira suplica que les deje vivir su amor en paz. Recordando que el sonido de la trompa significa su muerte, Ernani decide cumplir su destino y se apuñala. Elvira desea morir con él, pero Ernani le ordena que viva, mientras Silva se regocija de haber cumplido su venganza.