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UD se encuentra en > Ópera > Andrea Chénier

Andrea Chénier

Umberto Giordano

Representaciones

Sábado 20 de Mayo de 2017 20:00h
Martes 23 de Mayo de 2017 20:00h
Viernes      26 de Mayo de 2017     20:00h
Lunes 29 de Mayo de 2017 20:00h

Patrocina

Fundacion BBVA

FICHA

  Andrea Chénier   Gregory Kunde  
  Maddalena de Coigny   Anna Pirozzi  
  Carlo Gérard   Ambrogio Maestri  
  La Contessa de Coigny   Elena Zilio  
  Roucher   Manel Esteve  
  El Abbé/El Increible   Francisco Vas  
  La Mulatta Bersi   Mireia Pintó  
  Il sanculotto Mathieu   Fernando Latorre  
  Pietro Fléville, "Il romanziero"   Jose Manuel Díaz  
  Fouquier Tinville, acusatore pubblico   Jose Manuel Díaz  
  Schmidt, carceriere
  Gexan Etxabe  
  Dumas, presidente del Tribunale
  Gexan Etxabe  
         
      Bilbao Orkestra Sinfonikoa  
      Coro de Ópera de Bilbao  
         
  Director musical   Stefano Ranzani*  
  Director de escena   Alfonso Romero  
  Director del coro   Boris Dujin  
         
  Producción   ABAO-OLBE - Festival de Peralada  
         
  *Debuta en ABAO-OLBE      



AUDIO

Vicino a te
La Mamma Morta
Nemico della patria
Un dia all'azurro spazio

DOCUMENTOS

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Libreto
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Videografia y fonografia
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Libro Temporada 1
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Libro Temporada 2

DOSSIER DE PRENSA

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ANDREA CHÉNIER


Dramma di ambiente storico en cuatro cuadros con un libreto de Luigi Illica inspirado en las obras de André Chénier editadas por Henri de Latouche, su retrato literario en Galerie de portraits du XVIIIe siècle, Deuxième série de Arsène Houssaye, la descripción histórica Histoire de la société française pendant la Révolution de Edmond y Jules de Goncourt, la novela André Chénier de Joseph Méry y el estudio literario Rapport sur le progrès de la poésie de Théophile Gautier, y con música de Umberto Giordano.

 

Andrea Chénier (tenor)
Maddalena di Coigny (soprano)
Carlo Gérard (barítono)
La contessa di Coigny (mezzosoprano)
Roucher (barítono-bajo)
L'abate (tenor)
Un "Incredibile" (tenor)
La mulatta Bersi (mezzosoprano)
Il sanculotto Mathieu, detto "Populus" (barítono)
"Il romanziero", Pietro Fléville (barítono-bajo)
Fouquier Tinville, acusatore pubblico (barítono-bajo)
Schmidt, carceriere (bajo)
Dumas, presidente del Tribunale (bajo)
Il maestro della casa (bajo)
Madelon (mezzosoprano)



Cuadro primero
En un invernadero del castillo de los condes de Coigny, un día del invierno de 1789, por la tarde. El criado Gérard sintetiza cómo eran los viejos tiempos, contrastando los despreocupados placeres de los señores con los lamentables sufrimientos de sus criados. Pero sus ideas revolucionarias se derriten ante el amor que siente por la hija de los condes. Maddalena, por su parte, se rebela contra los vestidos a la moda, y se queja a su ayudante de cámara Bersi de que le parecen asfixiantes.
Cuando llegan los invitados, la condesa y los demás aristócratas muestran más interés por las novedades de la corte que les va contando el abate que por el poeta Chénier, pero Maddalena se fija en él. Fléville propone que en lugar de preocuparse por las malas noticias políticas pasen una tarde agradable, y unos jóvenes vestidos de pastores y pastoras cantan una idílica romanza suya.
La condesa, y luego su hija, no logran arrancar unos versos a Chénier. El poeta reacciona frente a la burla de la muchacha y sus amigas, y canta a su Musa, la Patria, denunciando a la vez las malas costumbres de curas y terratenientes. Todos los asistentes se enfadan; mientras Maddalena se disculpa con el poeta, la condesa lo hace con los invitados.
La tensión se disipa al bailar una alegre y cortesana gavota, mientras se oye el lúgubre y doloroso canto del pueblo. Gérard ha abierto las puertas a los desharrapados, pero la condesa manda echarles a todos, el criado y su padre incluidos. Se siente satisfecha con dar limosna, y ordena que vuelvan todos a bailar la interrumpida gavota.
 

Cuadro segundo
Cerca de las Tullerías en Paris, un día de junio de 1794, desde el final de la tarde hasta la noche. En el bullicio de la gente destacan primero Mathieu, que desempolva el busto de Marat, y luego Bersi, vestida de merveilleuse, que se ve interrogada por un anónimo incroyable, quizá un espía de Robespierre. Bersi sintetiza cómo son los nuevos tiempos, con su tensión entre el placer y la muerte, y el amor y el odio. El espía apunta los nombres de Bersi y Chénier antes de que llegue Roucher con un salvoconducto para su amigo. Pero el poeta patriota se niega a huir, creyendo que su destino es la poesía, la espada, y el amor. Chénier recibe cartas de una desconocida que se ha citado con él por la noche; Roucher cree que es sólo una merveilleuse y convence al desilusionado amigo para que acepte el salvoconducto.
Entre la multitud que espera ver a Robespierre, y que le aclama cuando aparece, Chénier continúa su conversación con Roucher, mientras el espía habla con Gérard sobre su encargo de buscar a una mujer desconocida. Roucher espera encontrar a la desconocida entre un grupo de merveilleuses que se acerca; el desilusionado Chénier quiere marchar. El incroyable reconoce a Bersi y le lleva a bailar al café, pero ella vuelve para anunciar a Chénier la inminente llegada de la mujer desconocida.
En la oscuridad no se oye más que las patrullas y el canto revolucionario de Mathieu, mientras el espía aguarda los acontecimientos. Chénier reconoce a Maddalena por las palabras que él mismo pronunció cinco años antes y que ella repite ahora; el incroyable corre a informar a Gérard. Chénier y Maddalena se comprometen mutuamente a ir juntos incluso hasta la muerte.
Cuando llega Gérard, Chénier se enfrenta con él y le hiere con su estoque. Roucher se lleva a Maddalena, y al ver que el poeta le amenaza con unas pistolas, corre a la policía. Gérard avisa a Chénier de que el fiscal Fouquier Tinville ha tomado nota de su nombre, y le pide que proteja a Maddalena. Al llegar el incroyable con la policía al lugar, encuentran a Gérard gravemente herido. Mathieu sentencia que ha sido obra de los Girondinos.
 

Cuadro tercero
Tribunal revolucionario, el día siguiente, al amanecer. Con escaso éxito, Mathieu reclama oro y soldados para la guerra contra los estados imperiales y monárquicos europeos. Los asistentes reciben a Gérard con una aclamación, y su mejor retórica resulta en aportaciones de las mujeres. Muchas dejan sus objetos de oro; Madelon entrega a su nieto. La gente se retira con las guardias, y una vez fuera comienza a cantar y bailar.
El incroyable informa a Gérard de la fortuita captura de Chénier, ya publicada en los periódicos; al presagiar que Maddalena se convertirá en heroína entregándose a Gérard para salvar a Chénier, le impone redactar una acusación contra su rival. Gérard sabe que es esclavo de su pasión, y que está traicionando sus ideales revolucionarios, pero se deja llevar y la redacta.
Cuando se presenta Maddalena, Gérard le confiesa que había enviado gente para espiarla y le expresa su obsesión con ella durante largos años. Maddalena acepta entregarse a Gérard a condición de que libere a Chénier, y expone su historia y la manera en que se enamoró del poeta. Gérard se conmociona escuchándola, y declara ahora que daría su vida para salvar a Chénier, pero es quizá ya demasiado tarde: están llegando los primeros curiosos al tribunal. Gérard espera salvar a Chénier designando a Dumas como presidente del tribunal.
Se asienta el público, llegan los jurados, los jueces y el fiscal, y por fin los acusados. Sólo Chénier puede responder a las acusaciones redactadas por Gérard, y aunque reconoce que fue soldado y poeta, niega tajantemente ser un traidor, reclamando su honor. Gérard confiesa que su denuncia a Chénier era falsa, pero el fiscal se hace cargo de la acusación y el público se vuelve contra Gérard, aún más cuando acusa a la justicia de tiranía. Gérard declara que la patria está allí donde se empuñe la espada cuando se oyen los jóvenes reclutas que salen hacia el frente. Los jurados condenan a todos los acusados, Dumas confirma las condenas, y ordena trasladarles a prisión.
 

Cuadro cuarto
Patio de la prisión, la noche siguiente, de madrugada; luego alba y aurora. Mientras Roucher consigue más tiempo del carcelero, Chénier escribe sus últimos versos que, solicitado por su amigo poeta, canta.
Se presenta Gérard con Maddalena para llevarla a una última entrevista con Chénier. Maddalena acuerda con el carcelero cambiar su identidad con la de otra condenada, y Schmidt acepta la propuesta sin hacerse responsable de nada. Gérard hará un último intento para salvar a Chénier apelando directamente a Robespierre.
La cercanía de Maddalena calma las inquietudes de Chénier. Sólo ahora Maddalena le hace entender que ha venido para compartir la muerte con él. Después de cantos al amor, al infinito, a la luz del sol y al destino, suben al carro que les llevará al patíbulo. (Mientras tanto, Robespierre ha contestado a Gérard: "También Platón prohibió a los poetas en su República").
 

 

Willem de Waal