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Don Giovanni

Wolfgang Amadeus Mozart

Representaciones

Sábado 18 de Febrero de 2017 20:00h
Martes 21 de Febrero de 2017 20:00h
Viernes      24 de Febrero de 2017     20:00h
Lunes 27 de Febrero de 2017 20:00h

Patrocina

Diputación Foral de Bizkaia

FICHA

  Don Giovanni Simon Keenlyside CBE  
  Leporello Simón Orfila  
  Donna Anna Davinia Rodriguez  
  Donna Elvira Serena Farnocchia*  
  Don Ottavio Jose Luis Sola  
  Zerlina Miren Urbieta  
  Masetto Giovanni Romeo*  
  Il Commendatore Gianluca Buratto*  
       
    Euskadiko Orkestra Sinfonikoa  
    Coro de Ópera de Bilbao  
       
  Director musical Keri-Lynn Wilson  
  Director de escena Jonathan Miller  
  Director del coro Boris Dujin  
       
  Producción Palau de Les Arts Reina Sofía  
       
  *Debuta en ABAO-OLBE    



AUDIO

Aria de Don Giovanni, Fin Ch'Han Dal Vino
Aria de Don Ottavio, Dalla Sua Pace
Aria de Donna Anna, Or Sai Chi L'Onore
Aria de Leporello, Madamina, Il Catalogo È Questo

DOCUMENTOS

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Programa de Mano
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Scena
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Libreto
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Argumento
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Videografia y fonografia
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Libro Temporada 1
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Libro Temporada 2

DOSSIER DE PRENSA

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Dosier

DON GIOVANNI


Il dissoluto punito, ossia Il Don Giovanni,
dramma giocoso en dos actos,
con libreto de Lorenzo da Ponte,
basado en el libreto Don Giovanni,
o sia Il convitato di pietra
de Giovanni Bertati para Giuseppe Gazzaniga,
en Don Giovanni Tenorio e Il servitore di due padroni de Carlo Goldoni,
en Dom Juan, ou Le festin de pierre de Molière,
basado a su vez en El burlador de Sevilla
y convidado de piedra de Tirso de Molina,
en leyendas populares y otras fuentes,
y con música de Wolfgang Amadeus Mozart

Don Giovanni (barítono)
Leporello (bajo)
Donna Anna (soprano)
Donna Elvira (soprano)
Don Ottavio (tenor)
Zerlina (soprano)
Masetto (bajo)
Il Commendatore (bajo)
Campesinos, criados y coro interno (coro)


En una ciudad de España, en un tiempo indefinido.


Acto primero
Un jardín al lado del palacio del comendador y Donna Anna, noche profunda. Leporello, haciendo guardia, se rebela contra su estado de criado, hasta que llega Donna Anna, que persigue a un intruso al que acusa de traición, amenazándole con una denuncia. Ella va en busca de su prometido, Don Ottavio, cuando el comendador, alarmado por los gritos de su hija, sorprende al desconocido, que le mata; el asesino y su criado logran escapar. A llegar Donna Anna con Don Ottavio, los dos descubren horrorizados el cadáver de la víctima. El duque conforta a su prometida diciéndole que tiene en él a un esposo y un padre, y le jura venganza.

Un camino, poco antes del amanecer. Leporello critica a Don Giovanni; el amo amenaza a su criado. Al recordar que tiene una cita amorosa la noche siguiente, a Don Giovanni le distrae el perfume de una mujer que se acerca, a la que no reconoce hasta verla, aunque es una conquista anterior suya de Burgos, Donna Elvira. Después de oír sus recriminaciones, el amo encarga a su criado y secretario salvar la situación contándolo todo. Leporello presenta una estadística de las mujeres seducidas hasta la fecha por Don Giovanni. Al escucharlo, Donna Elvira siente desprecio, ira y voluntad de vindicar su corazón engañado.

Un pueblo junto al palacio de Don Giovanni, por la mañana. Un grupo de campesinos recomienda casarse cuanto antes para disfrutar de la buena vida. El aristócrata se lanza hacia nuevas conquistas, y su ambiguo criado le imita. Cuando Don Giovanni se interesa por Zerlina, encarga a Leporello apartar a su novio Masetto. El campesino comprende la situación, pero se pliega.
El seductor pasa a la acción, y logra convencer a Zerlina de que le acompañe a su pabellón, pero le interrumpe la aristócrata burgalesa pretendiendo salvarla. Aunque Don Giovanni se opone presentándose como víctima, Donna Elvira consigue su fin.
Don Giovanni culpa al diablo de sus infortunios. Se presentan Don Ottavio con ganas de venganza, Donna Anna con solicitudes de ayuda, y Donna Elvira con iracundos desahogos. Ante las descalificaciones de Don Giovanni hacia ella, Donna Elvira decide que su única opción es la denuncia pública. Donna Anna y Don Ottavio no saben qué pensar hasta que Donna Anna identifica al intruso de la noche anterior y asesino de su padre, e insiste en pedir venganza.
Enseguida Leporello informa a Don Giovanni sobre la estancia de los campesinos en su palacio, y de la presencia de Zerlina y Donna Elvira. A pesar de que todo parece ir en su contra, Don Giovanni tiene pensado seguir adelante como siempre.

Un jardín del palacio de Don Giovanni con dos pabellones, después de la siesta. Masetto recrimina a Zerlina su infidelidad, pero ella, disculpándose, casi logra convencerle de que no ha pasado nada grave, y le pide hacer las paces. Sin embargo, flaquea cuando se oye la voz de Don Giovanni.
Mientras Masetto se esconde para observar los acontecimientos, Don Giovanni hace conducir a todos al salón de baile para poder hablar a solas con Zerlina. El seductor pasa a otra intentona con la campesina, pero al encontrar a su prometido en el pabellón, salva la situación conduciendo también a la pareja de campesinos al baile. Observadas por Don Giovanni y Leporello, llegan tres personas enmascaradas que, antes de entrar en el palacio, piden ayuda al cielo para desenmascarar al malvado.

Un salón de baile en el palacio de Don Giovanni, por la tarde. Bajo el tono festivo de la ocasión crece la tensión. Donna Anna y Don Ottavio bailan un aristocrático minuet, Zerlina y Don Giovanni una burguesa contradanza, y Leporello obliga a Masetto a un popular deutscher (danza alemana), momento que el seductor aprovecha para intentar forzar a la campesina. Todos se dan cuenta del rapto por los gritos de la secuestrada. Leporello corre a ayudar a su amo; Masseto intenta ayudar a su prometida; Donna Elvira, Donna Anna y Don Ottavio vienen en socorro de la acosada. El acosador intenta culpar a su criado, pero los vengadores no se dejan engañar. Cuando los tres se quitan las máscaras, Don Giovanni se ve desenmascarado también.


 

Acto segundo
Un camino al lado de la hospedería que aloja a Donna Elvira, al anochecer.
Leporello intenta librarse de Don Giovanni por haber visto peligrar su vida, pero el amo convence al criado ofreciéndole cuatro monedas, y le exige intercambiar sus prendas para lograr otra conquista. Cuando oye la voz de Donna Elvira, Don Giovanni, a través de Leporello, se presenta como arrepentido y, aunque ella al principio no se fía de sus palabras, termina creyéndole. Pero Leporello desempeña tan bien su papel que Don Giovanni le interrumpe por celos. Después de que la engañada Donna Elvira huya con el falso Don Giovanni, el verdadero comienza con una serenata la seducción de una criada.
Sin embargo, en lugar de ésta aparecen Masetto y otros campesinos armados que andan en pos del seductor. Don Giovanni se hace pasar por su criado, Masetto no se da cuenta por completo del engaño, y el engañador dirige a los campesinos hacia su criado para que le maten; una vez a solas, regala una paliza a Masetto. Zerlina encuentra a su novio maltrecho, le recrimina sus celos, y le lleva a casa para curarle.

Un patio oscuro en la casa del comendador y de Donna Anna. El falso Don Giovanni teme que Elvira descubra su engaño e intenta separarse de ella, mientras Don Ottavio sigue intentando consolar a Donna Anna. Cuando Leporello y Donna Elvira intentan escapar por una puerta secreta, Zerlina y Masetto detienen al criado disfrazado. Donna Elvira intenta defender a su supuesto amante, pero los demás no tienen piedad y a Leporello no le queda otro remedio que confesar su verdadera identidad. Una vez despejado el estupor, Zerlina identifica equivocadamente al agresor de Masetto, Donna Elvira deduce que el criado y su amo le han engañado otra vez, y Don Ottavio especula con que estaba planeando alguna maldad. Leporello culpa a Don Giovanni de todo, pide clemencia a Donna Elvira, corrige el error de Zerlina, y deja a Don Ottavio con sus interrogantes antes de escabullirse. Don Ottavio va en busca de apoyo policial y pide que los demás cuiden de Donna Anna; Donna Elvira reflexiona extensamente sobre sus sentimientos contradictorios respecto a Don Giovanni.

Cementerio rodeado por un muro, por la noche a la luz de la luna. Don Giovanni y Leporello se encuentran en el cementerio e intercambian sus prendas. El seductor está relatando al criado una historia sobre un encuentro fortuito con una amante suya, cuando se oye la voz del comendador anunciando con voz de ultratumba el fin de Don Giovanni. El seductor obliga a su criado a que lea la promesa de venganza en el monumento del hombre que había asesinado y a invitar al fallecido a cenar en su casa. Al ver el temor de su criado, termina dirigiéndose él mismo a la estatua y el comendador acepta la invitación.

Una habitación en la casa de Donna Anna, por la noche. Donna Anna no puede compaginar la tristeza del duelo por su padre muerto con la alegría por su futuro matrimonio. La idea de Don Ottavio de que él podría ser padre y esposo para ella no funciona.

Un comedor en la casa de Don Giovanni, por la noche. Don Giovanni goza de ricos vinos y suculentos platos, acompañado por buena música de Martín y Soler, Sarti y Mozart, mientras su hambriento criado le sirve. Donna Elvira se presenta y manifiesta su piedad, pero Don Giovanni se ríe de ella. Donna Elvira da un grito al salir, que repite Leporello, porque ven la estatua del comendador que golpea la puerta: el convidado de piedra ha llegado. Don Giovanni ordena a Leporello que ponga un segundo cubierto, pero el invitado lo rechaza. Ha venido para a su vez invitar a Don Giovanni a cenar con él. Al sellar el compromiso, Don Giovanni siente la frialdad mortal de la mano de la estatua. Rechaza una última oportunidad de arrepentirse, y el comendador considera que ya no dispone de más tiempo: Don Giovanni es arrastrado al mundo infernal.
Todos los que quieren venganza llegan demasiado tarde, y Leporello sólo puede contarles lo que ha pasado. Don Ottavio reflexiona que el propio cielo ha vengado a todos los ofendidos por Don Giovanni. Donna Anna pide un año para curarse de su duelo; Donna Elvira se resuelve a entrar en un convento para acabar sus días; Zerlina y Masetto se van a casa para cenar con sus amigos; Leporello parte en busca de un nuevo amo.

 

Willem de Waal