es  |  eus  |  en  |  fr
Síguenos en
logo_facebook logo_twitter instagram logo_contacta
logo_abao
UD se encuentra en > Ópera > La Cenerentola

La Cenerentola

Gioachino Rossini

Representaciones

Sábado 19 de Noviembre de 2016 20:00h
Martes 22 de Noviembre de 2016 20:00h
Viernes      25 de Noviembre de 2016     20:00h
Sábado 26 de Noviembre de 2016 19:00h  
Lunes 28 de Noviembre de 2016 20:00h

Patrocina

Govierno Vasco

FICHA

  19,22,25 y 28 de Noviembre 26 de Noviembre  
       
Angelina Josè Mª lo Mónaco* Carol García*  
Don Ramiro Edgardo Rocha* Xabier Anduaga*  
Dandini Paolo Bordogna  
Don Magnifico Bruno de Simone  
Alidoro Petros Magoulas  
Clorinda Marta Ubieta  
Tisbe María José Suárez  
       
  Bilbao Orkestra Sinfonikoa  
  Coro de Ópera de Bilbao  
       
Director musical Antonello Allemandi  
Director de escena Jean Phillipe Clarac*/ Oliver Deloeuil*  
Director del coro Boris Dujin  
       
Producción Opéra de Toulon*  
       
*Debuta en ABAO-OLBE  

 

AUDIO

Si, ritrovarla io giuro - Javier Camarena
Nacqui all'affanno - Marilyn Horne

DOCUMENTOS

pdf
Programa de Mano
pdf
Scena
pdf
Dosier ABAO RAISFundación
pdf
Libreto
pdf
Argumento
pdf
Libro Temporada 1
pdf
Libro Temporada 2

DOSSIER DE PRENSA

No se han encontrado resultados a su búsqueda

LA CENERENTOLA


La cenerentola, ossia La bontà in trionfo,
dramma giocoso en dos actos,
con un libreto de Jacopo Ferretti
sobre el cuento de hadas Cendrillon,
ou Le petit pantoufle de verre de Charles Perrault,
y sobre el libreto de la opéra féerie
Cendrillon de Nicolas Isouard y Charles-Guillaume Étienne,
y del dramma semiserio Agatina, o La virtù premiata
de Stefano Pavesi y Francesco Fiorini,
y con música de Gioachino Rossini

Angelina (contralto)
Don Ramiro (tenor)
Dandini (bajo)
Don Magnifico (bajo)
Alidoro (bajo)
Clorinda (soprano)
Tisbe (mezzosoprano)
Cortesanos (coro)
Damas (personajes mudos)


La acción transcurre en un viejo castillo y en una casa de campo en Italia, en un tiempo indefinido.


Acto primero

Una sala en el castillo de Don Magnifico. Mientras Clorinda y Tisbe, las hijas carnales de Don Magnifico, cantan alegremente sobre sus capacidades y calidades, la hijastra Angelina, la despreciada cenicienta, cuenta una triste historia que bien podría ser la suya. Unos golpes en la puerta interrumpen una discusión entre las tres. Se presenta un mendigo, que en realidad es el sabio Alidoro, antaño preceptor de Don Ramiro; sólo Angelina muestra algo de bondad y caridad para con el hombre disfrazado.
De repente irrumpe en el castillo un grupo de cortesanos de Ramiro para comunicar que el príncipe va a organizar una fiesta en la que elegirá a su futura esposa. Tisbe y Clorinda se lanzan a una frenética preparación, y despiertan a su padre para avisarle de la noticia. Pero el viejo se queja de que han interrumpido su hermoso sueño, que cuenta con todo lujo de detalles y que se demostrará premonitorio. Una vez informado de los acontecimientos por venir, el barón sigue soñando, ahora despierto, con la expectativa de dignificar su destartalado castillo.
Cuando llega el príncipe Ramiro, que ha venido de incógnito para observar mejor a las hijas de Don Magnifico, no encuentra a nadie hasta que aparece Angelina. Tanto ella como el príncipe se enamoran a primera vista. La cenicienta intenta explicarle, sin mucho éxito, su relación con su padre y sus hermanas. El enamoramiento mutuo se confirma a cada mirada. Ramiro, disfrazado de criado, anuncia la llegada del príncipe, que es en realidad su criado Dandini también disfrazado.
Este príncipe ficticio, después de exagerar halagos a padre e hijas, explica que se ve obligado a contraer matrimonio cuanto antes para no perder su herencia. Cuando todos han salido ya hacia el palacio, Ramiro y Dandini son testigos de una discusión entre Don Magnifico y su hijastra: Angelina quiere también asistir a la fiesta, aunque sea sólo por una hora, pero su padrastro se lo niega. Sin embargo, Alidoro, que se presenta ahora como funcionario, muestra un libro de registro donde figura Don Magnifico con tres hijas, y aunque el barón dice que la tercera hija ha muerto, Angelina intenta hacer entender que es ella.
Alidoro, disfrazado otra vez como mendigo, promete a Angelina un futuro en que su bondad será reconocida y brillará su inocencia.

Un gabinete en la casa de campo de Don Ramiro. Después de alabar la pericia en enología práctica del barón, y apartarle enviándole a hacer una inspección de la bodega, el ficticio príncipe Dandini indaga más en las personalidades de sus hijas.
 

Un invernadero en la casa de campo de Don Ramiro. El barón de Montefiascone (o sea, "Monbotellón") obtiene su nombramiento como maestro bodeguero después de probar treinta vinos distintos, y dicta sin demora sus primeras instrucciones. Dandini informa a Ramiro de las personalidades de Clorinda y Tisbe en términos poco halagüeños. Siguen pruebas que las dos tienen que pasar, pero ninguna consigue buena nota.
Alidoro anuncia la llegada de una dama desconocida, y todos se preguntan quién podría ser y qué podría pasar cuando llegue, para quedar estupefactos al constatar que parece Angelina. Dandini rompe la sorpresa invitando a todos a la mesa, pero aún así la tensión crece paulatinamente.


 

Acto segundo
Un gabinete en el palacio de Don Ramiro.
El barón y sus hijas no están convencidos del todo de que la bella desconocida sea Angelina. Montefiascone teme que se descubra que ha dilapidado la herencia de su hijastra. Pero las tres tienen esperanza de solucionarlo todo gracias a un futuro matrimonio con el príncipe, que dará al barón la posibilidad de llenar de nuevo sus arcas vacías.
Tampoco Ramiro está del todo seguro hasta que Angelina le expresa su amor. Antes de marcharse, le deja una joya que le permitirá reconocerla en un futuro encuentro. El sabio preceptor aconseja al príncipe verdadero entregarse a lo que le dicte su corazón.
Ramiro se resuelve a identificarse, vaciar el palacio de la presencia del barón y sus hijas, e ir en pos de la bella desconocida. Mientras tanto, el barón presiona al príncipe ficticio para que se decida por una de sus hijas, pero el criado disfrazado ahuyenta a la molesta familia.

Una sala en el castillo de Don Magnifico. Angelina ha vuelto al castillo de su padrastro y vuelve a cantar su triste historia. Cuando se presenta el verdadero príncipe en el castillo, el barón y sus hijas se dan cuenta de la situación real, y poco después también Angelina. Los dos enamorados se reconocen, y la joya revela la identidad de Angelina. El embrollo no podría ser mayor: el barón y sus hijas intentan salvar la situación insistiendo en la diferencia de estamento; el príncipe amenaza con el uso de las prerrogativas de su rango; Dandini comenta que la comedia se ha convertido en una tragedia; y Angelina pide a Ramiro que tenga clemencia con sus maltratadores. Pero el príncipe no cede sin antes recordar a las hermanas que le descalificaron cuando pensaban que era un simple criado; sin embargo, el barón y sus hijas continúan rechazando a Angelina, y el príncipe vuelve a amenazarles.
Hace falta que Alidoro les aleccione a todos sobre los buenos efectos de la bondad, y la única posibilidad de salvarse de la miseria pidiendo perdón.

Un atrio en el palacio de Don Ramiro. Los cortesanos consideran que la rueda de la Fortuna ha llegado a su cenit para detenerse allí. La familia del barón ha decidido poner en práctica la lección de Alidoro, pero exageran otra vez. Angelina proclama que su venganza será el perdón y el olvido de las injusticias sufridas, pero piensa que podría ser también un simple relámpago, un sueño, un juego. Los cortesanos, más cínicos que ella, deciden que no ha sido nada de esto y tampoco el destino, sino meramente la suerte.

Willem de Waal