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La Fanciulla del West

Giacomo Puccini

Representaciones

Sábado 15 de Febrero de 2020 19:00h
Martes 18 de Febrero de 2020 19:30h
Viernes      21 de Febrero de 2020    19:30h
Lunes 24 de Febrero de 2020 19:30h

Patrocina

Fundacion BBVA

FICHA

  Minnie Oksana Dyka  
  Dick Johnson Marco Berti  
  Jack Rance Claudio Sgura  
  Sonora Manel Esteve  
  Ashby Paolo Battaglia*  
  Trin Manuel de Diego  
  Sid Isaac Galán*  
  Handsome Carlos Daza  
  Harry Jorge Rodríguez-Norton  
  Joe Gerardo López  
  Happy Jose Manuel Díaz  
  Jim Larkens Fernando Latorre  
  Billy Jackrabbit Christian Díaz  
  José Castro Christian Díaz  
  Wowkle Itxaro Mentxaka  
  Jack Wallace David Lagares  
  Postiglione Santiago Ibáñez  
       
    Euskadiko Orkestra Sinfonikoa  
    Coro de Ópera de Bilbao  
       
  Director musical Josep Caballé-Domenech  
  Director de escena Hugo de Ana  
  Escenógrafo y vestuario Hugo de Ana  
  Iluminación Vinicio Cheli  
  Director del coro Boris Dujin  
       
  Coproducción ABAO y Teatro di San Carlo di Napoli  
       
  *Debuta en ABAO Bilbao Opera    



AUDIO

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DOCUMENTOS

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DOSSIER DE PRENSA

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Sinopsis

El salón Polka, al anochecer. Tras un preludio instrumental se oyen a lo lejos las voces de mineros que se acercan. Los recibe Nick, el camarero del salón, y varios se ponen a jugar a las cartas, con Sid haciendo de banca. Jake Wallace canta una nostálgica canción, que hace que Larkens rompa a llorar. Todos dan dinero para que pueda volver a su casa. Descubren que Sid está haciendo trampas y amenazan con colgarlo, pero Jack Rance, el sheriff, le prende un dos de picas en la solapa como señal de vergüenza y hace que lo echen del salón. Llega Ashby con la noticia de la inminente captura del bandido Ramerrez. Luego comienza una pelea entre Rance y Sonora, ambos enamorados de Minnie, la dueña del salón, y el segundo saca una pistola. Trin coge el arma y desvía el disparo. Cuando aparece Minnie, el ambiente se calma y los mineros le ofrecen modestos regalos. Ella empieza a darles una clase sobre la Biblia. Llega el correo y Ashby le pregunta sobre Nina Micheltorena, la amante del bandido Ramerrez, y que supuestamente conoce su paradero. Los hombres se van al salón de baile contiguo y Rance y Minne se quedan solos. Él le declara su amor y le habla de su infelicidad. Ella, que sabe que está casado, imagina un tipo de felicidad diferente, parecida a la de su propia infancia. Nick regresa con un extraño que se hace llamar Johnson y que provoca de inmediato el disgusto de Rance. Minnie, que recuerda haberlo visto una vez, dice que responde por él. Ambos bailan un vals, que se interrumpe cuando Ashby y un grupo de hombres entran en el salón llevando a rastras a José Castro, uno de los hombres de Ramerrez, que dice haber desertado y que les promete conducirlos hasta él. En realidad, su intención es llevarse a los mineros fuera del salón para que Ramerrez pueda robar en su interior sin obstáculos. Cuando vuelve Johnson, Castro le dice su plan al oído y un silbido en el exterior será la señal para que pueda empezar a actuar. Los mineros se preparan para irse con Castro, dejando a Minnie al cuidado de sus ganancias. Ella y Johnson se expresan su incipiente simpatía en un dúo que se vale de la melodía del vals anterior. Él acepta la invitación de Minnie de visitarla más tarde en su cabaña en la montaña y luego se va. Cuando Nick regresa, Minnie está absorta rememorando las últimas palabras que le ha dicho Johnson: que tiene la cara de un ángel.

En el segundo acto, Wowkle canta en la cabaña de Minnie una nana a su niño que termina como un dúo con Billy Jackrabbitt, ya que ambos están pensando vagamente en casarse. Minnie pide que prepare cena para dos y se prepara para recibir a Johnson. Cuando este llega, Minnie rechaza su intento de abrazarla y conversan, en cambio, decorosamente. Johnson se dispone a irse, pero una tormenta hace que tenga que quedarse a pasar la noche. La patrulla encabezada por Rance llama a la Puerta. Minnie esconde a Johnson y los deja pasar. Rance le dice que les preocupa su seguridad, ya que han descubierto que Johnson es, en realidad, el bandido Ramerrez y que se halla por los alrededores. Minnie les pide que se vayan y pide explicaciones a Johnson, que expresa su intención de abandonar para siempre la vida criminal. Minnie puede perdonar al bandido, pero no al hombre que le arrancó un beso haciéndose pasar por quien no era, y lo echa de su casa. Suena un disparo y vuelve a entrar herido. Minnie lo acoge de nuevo, escondiéndolo en el desván, y a continuación llega Rance, que cree estar seguro de haber encontrado a su hombre. Minnie lo reta a encontrarlo en su casa. Cuando Rance está a punto de irse sin encontrarlo, una gota de sangre cae sobre su mano. Ordena a Johnson que baje. Lo hace, pero al poco se desmaya. Minnie juega su última carta, desafiando a Rance a jugar con ella una partida de póquer. Si gana, puede convertirla en su “esposa”; si pierde, Johnson le pertenece a ella. Rance acepta y está a punto de ganar cuando ella simula sufrir un desmayo; mientras él va a buscarle un vaso de agua, ella saca unas cartas que tenía escondidas en su media y consigue ganarle. Él acepta la victoria de Minnie de mala gana.

El tercer acto se desarrolla al amanecer en un bosque californiano, algún tiempo después. Varios mineros duermen y Nick intenta consolar a Rance, elogiando su conducta caballerosa con Minnie. Llegan voces lejanas que hacen que los bandidos se despierten y predigan alegremente la captura del bandido. Rance piensa en su venganza, mientras que Ashby se une a la persecución final. Varios mineros describen los intentos de Johnson para evitar a sus perseguidores. Finalmente lo traen atado a su caballo y se ordena a Billy Jackrabbit que prepare una soga para el linchamiento, pero está compinchado en secreto con Nick para tomarse su tiempo. Johnson se defiende contra la acusación de asesinato y pide que Minnie no sepa nunca cuál ha sido su destino final en la famosa aria “Ch’ella mi creda libero e lontano”, la única aria independiente de toda la partitura, en la que expresa su deseo de que ella crea que ha ido a un país lejano a llevar una vida mejor. Furioso, Rance le pega un puñetazo, pero las palabras de Johnson han sembrado las dudas entre los mineros. Minnie llega a caballo y, tras ver que sus súplicas de que se apiaden de Johnson son en vano, corre junto a él, saca una pistola y amenaza con dispararlo a él y a sí misma. La opinión entre los mineros está dividida, pero al final Sonora rompe el equilibrio y Johnson es liberado. Minnie y él se alejan cabalgando hacia un futuro de felicidad mientras los hombres se despiden de su querida “hermana”.