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Jérusalem

Giuseppe Verdi

Representaciones

Sábado 16 de Noviembre de 2019 19:00h
Martes 19 de Noviembre de 2019 19:30h
Viernes      22 de Noviembre de 2019    19:30h
Lunes 25 de Noviembre de 2019 19:30h

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FICHA

  Gaston Jorge de León*  
  Hèlène Rocío Ignacio  
  Roger Michele Pertusi  
  Le Comte de Toulouse Pablo Gálvez*  
  Adhemar de Montheil Fernando Latorre  
  Raimond Moisés Marin*  
  Emir de Ramla Deyan Vatchkov  
  Isaure Alba Chantar  
       
    Bilbao Orkestra Sinfonikoa  
    Coro de Ópera de Bilbao  
       
  Director musical Francesco Ivan Ciampa  
  Director de escena Francisco Negrín  
  Escenógrafo Paco Azorín  
  Vestuario Domenico Franchi  
  Iluminación Tomas Roscher*  
  Director del Coro Boris Dujin  
       
  Coproducción ABAO y Theater Bonn  
       
  *Debuta en ABAO Bilbao Opera    



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Sinopsis

Al levantarse el telón, Gaston dice a su amada Hélène que tendrán que separarse a menos que el conde de Toulouse (padre de ella y enemigo de él por haber dado muerte a su padre) acceda a que puedan casarse. Cuando Gaston se va aparece Isaure y las dos mujeres se arrodillan para rezar a la Virgen, rogándole que haga que desaparezca el odio entre Gaston y su padre. Tras el retrato de un amanecer a cargo de la orquesta, hombres y mujeres cantan un coro celebratorio del final de la guerra civil. Aparecen el conde y otros prohombres, que están a punto de partir a una cruzada. El conde ofrece la paz a Gaston y su familia, sellando el fin de las hostilidades al ofrecerle la mano de su hija. Todos se alegran a excepción de Roger, hermano del conde, que desea incestuosamente a Hélène para él. Gaston jura lealtad al conde, que es proclamado caudillo del ejército de los cruzados.

En el interior de la capilla suena un órgano. Aparece Roger, que reflexiona sobre la naturaleza de su amor incestuoso y luego da instrucciones a un soldado para que busque a dos caballeros con armadura dorada y asesine al que no lleve un manto blanco (Gaston). Tras un coro guerrero celebratorio de la cruzada, Roger aguarda con expectación la muerte de Gaston. Gritos de «¡Asesino!» en la capilla preceden la aparición de Gaston: es el conde quien ha sido atacado por error. El asesino contratado por Roger acusa a Gaston de haber sido él quien le había instigado a matar y el legado papal condena a Gaston al exilio. Al final del primer acto, todos lanzan un anatema sobre él.

Han pasado cuatro años y la acción se traslada a las montañas de Ramla, en Palestina. Roger, disfrazado, lleva una vida de eremita y tiene la reputación de ser un santo. Se encuentra fuera de su cueva cuando llega Raymond muerto de sed. Cuando le informa que hay otras personas en una situación similar a la suya, Roger se apresura a socorrerlos. Aparece Hélène, que reconoce a Raymond como el escudero de Gaston y se entera de que su amado está vivo y encarcelado en Ramla. Radiante de alegría, se dispone a encontrarlo. Los peregrinos, sedientos, lamentan su suerte y una marcha indica la llegada del conde, que se ha recuperado milagrosamente del intento de asesinato. Pide al eremita que lo bendiga, pero Roger, cuya identidad sigue permaneciendo oculta y aún abrumado por la culpa, decide acompañarlos a la batalla a modo de expiación.


En una sala del palacio del emir en Ramla, Gaston, que ha sido hecho prisionero, piensa en Hélène y anhela verla. Ella se ha dejado capturar a fin de poder reunirse de nuevo con su amado, aunque la intención del emir es utilizarla como prenda en su contienda con los cruzados. Los dos amantes cantan extasiados en su reencuentro y están a punto de lograr escapar para unirse a los cruzados, pero en el último momento se ven rodeados de guardias.

En el acto tercero, las mujeres del harén del emir preguntan a Hélène por los motivos de su tristeza y la entretienen con una danza. Tras el ballet, un oficial informa de que los cruzados han comenzado el asalto a Ramla. Finalmente logran traspasar los muros de la ciudad y llegan a los jardines del harén, donde se encuentran Hélène y Gaston. El conde denuncia a ella por seguir tratando a quien sigue siendo un presunto asesino. Más tarde, en la plaza pública de Ramla, Gaston es conducido al son de una música fúnebre. El legado papal informa a la multitud de que va a ser ejecutado. Gaston suplica piedad, pero los acusadores no cambian de opinión: será ejecutado al día siguiente. Él pide, sin embargo, que lo maten cuanto antes y se muestra orgulloso de su inocencia ante Dios.

En el cuarto acto, al borde del campamento cruzado en el valle de Josafat, en las afueras de Jerusalén, Roger es confiado a la custodia del eremita, que bendice a Gaston en presencia de Hélène. Llegan lejanos sonidos de batalla, lo que provoca que Gaston y Roger se apresuren a combatir en el asalto final a Jerusalén. Los cruzados regresan victoriosos y alaban la valentía de un soldado desconocido que ha luchado valerosamente y que está oculto por su armadura. El caballero resulta ser Gaston. A continuación, llevan a Roger, herido mortalmente, que revela su verdadera identidad y confiesa ser el autor del crimen del que había sido acusado Gaston. Contemplando el panorama de Jerusalén, todos alaban la gloria del “Dios de la victoria”.