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Les Pêcheurs de Perles

Georges Bizet

Representaciones

Sábado 18 de Mayo de 2019 19:30h
Martes 21 de Mayo de 2019 19:30h
Viernes      24 de Mayo de 2019    19:30h
Lunes 27 de Mayo de 2019 19:30h

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FICHA

  Nadir Javier Camarena  
  Leila Maria José Moreno  
  Zurga Mariusz Kwiecien  
  Nourabad Simon Lim  
       
    Bilbao Orkestra Sinfonikoa  
    Coro de Ópera de Bilbao  
       
  Director musical Francesco Ivan Ciampa  
  Director de escena, escenografía, iluminación y vestuario Pier Luigi Pizzi  
  Director de escena de la reposición Massimo Gasparon  
  Director del coro Boris Dujin  
       
  Producción Teatro La Fenice di Venezia  
       
  *Debuta en ABAO-OLBE    



AUDIO

Au fond du temple saint. Jose Bros y Franco Vassallo
Comme autrefois dans le nuit sombre… Ainhoa Arteta
Ton coeur n’a pas compris le mien… José Bros y Ainhoa Arteta
Partez… Franco Vassallo, solistas y coro

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DOSSIER DE PRENSA

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LES PÊCHEURS DE PERLES

 

 

Localización: isla de Ceilán (ahora Sri Lanka), sin determinación de época

 

 

ACTO I

A una playa salvaje, en la que se levantan varias cabañas de bambú y un viejo templo hindú, llegan como cada temporada los pescadores de perlas, que montan sus tiendas, hacen música, cantan y beben. Piden que se alejen los malos espíritus y se disponen a conseguir los luminosos trofeos escondidos bajo las olas. Uno de ellos, Zurga, anima a los demás a nombrar un jefe que los ordene y proteja, y es inmediatamente elegido por todos los demás, que le juran obediencia.

 

Aparece entonces Nadir, un cazador y antiguo amigo de Zurga, que refiere su persecución a tigres, jaguares y panteras. Todos le saludan y Zurga le pide que se una a ellos. Una vez solos, los dos amigos expresan la alegría del encuentro y el deseo de que su amistad continúe, olvidando algún episodio pretérito que podría ser perturbador. El recuerdo, sin embargo, les traslada a su pasada estancia en las puertas de Candi donde, con los brahmanes llamando a la oración al atardecer, apareció al fondo del templo una mujer. La gente que estaba junto a ellos creyó ver a una diosa y cayó de rodillas. Ella levantó su velo y los dos amigos se enamoraron al instante de ella, lo cual los volvió enemigos. Sin embargo, ahora se juran amistad hasta la muerte.

 

Ven llegar una piragua, que Zurga esperaba. En ella viene una mujer velada que deberá rezar mientras los pescadores realizan su peligroso trabajo, lo que apartará a los malos espíritus y los amparará. Nadie deberá verla ni acercársele. Ella es la sacerdotisa Leila, la misma mujer del recuerdo de los amigos, y desembarca acompañada por el sumo sacerdote Nourabad. Todos entregan flores a la muchacha y le solicitan su protección. Leila, a quien ni Zurga ni Nadir han reconocido aún, jura rezar noche y día sobre las peñas del borde del mar y vivir sin amigo, esposo ni amante. Zurga, a condición de que cumpla su juramento, le promete la perla más hermosa de cuantas obtengan, pero la amenaza con su maldición y con la muerte si no lo cumple. En ese momento, Nadir y Leila se reconocen y ella tiembla. Zurga, que observa su estado, la invita a marchar, pero ella, mirando a Nadir, elige quedarse aún a riesgo de muerte, y renueva su juramento. Leila y Nourabad entran al templo, y Zurga y los pescadores dejan solo a Nadir.

 

Anochece. El cazador expresa su emoción y su zozobra, recupera intensamente el recuerdo de la muchacha y se siente acosado por los remordimientos. Piensa que debe decirle a Zurga quién es la mujer del velo, pero se tumba en la arena y se duerme. Surge Leila llevada por Nourabad sobre las rocas y este le indica el lugar donde debe permanecer. Los faquires que los acompañan encienden una hoguera y el sacerdote le pide a la muchacha que entone oraciones. Ella las eleva a Brahma y a Siva, a los espíritus del aire, de las aguas, de las rocas, de los prados, de los bosques. Nadir despierta y escucha su voz, llega hasta las rocas y llama a Leila, a la que ofrece su protección a cambio de la propia vida. Leila le canta entonces su amor.

 

 

ACTO II

En las ruinas del templo hindú, de noche, Nourabad anuncia a Leila que las barcas han regresado a la playa y puede dormir. Le asegura al propio tiempo que está protegida. Ella refiere un extraño episodio que le ocurrió de niña. Durante una noche, un fugitivo llegó hasta su cabaña en busca de refugio. Ella ofreció dárselo, pero sus perseguidores aparecieron y bajo amenazas quisieron que confesara, pero guardó silencio y el hombre pudo escapar. Antes de hacerlo, le entregó una cadena y le pidió que la conservara siempre. Nourabad sale con los faquires. Leila tiembla de miedo en su soledad, aunque siente la presencia protectora de Nadir. De pronto, escucha su voz, que se va aproximando hasta que el enamorado aparece entre las ruinas y llega junto a ella. Leila le pide que se vaya por el peligro en que se encuentra y porque ella ha jurado no verle. Pero Nadir apela al poder del amor, y ella confiesa el suyo y la fuerza de su recuerdo, y acepta verlo al día siguiente. Un disparo anuncia la llegada de Nourabad, que llama a todo el mundo y persigue a Nadir. Estalla una furiosa tormenta. Regresan Nourabad y los faquires con Nadir prisionero, amenazan a los amantes con puñales y piden su muerte. Zurga los detiene y les ordena marcharse, pero el sacerdote arranca el velo de Leila y la descubre. Zurga se ve invadido por la furia y pide también su muerte. Estalla de nuevo la tormenta.

 

 

ACTO III

Escena 1

La tormenta ha calmado. Zurga en su tienda no puede dormir por los remordimientos de haber condenado a muerte a Nadir, cuya amistad desde la juventud rememora, así como a Leila, cuya belleza exalta, y se avergüenza de su crueldad. Leila entra sujeta por dos pescadores. Viene a pedirle a Zurga la vida de Nadir y se ofrece a morir solo ella. El amor que siente la muchacha por Nadir hace renacer el odio de Zurga, que se ratifica en su condena. Ella maldice a Zurga, pero antes de marchar entrega a un joven pescador presente el collar que lleva al cuello para que se lo lleven a su madre. Zurga ve el collar, lo reconoce y decide cumplir con su deber.

 

Escena 2

De noche, en torno a una hoguera, Nadir es vigilado por dos pescadores. Leila entra precedida por Nourabad. Zurga llega anunciando que se ha producido un gran incendio en los campos y que todos deben ir a salvar a sus hijos. Zurga confiesa que ha sido él quien ha producido el fuego y corta con un hacha las cadenas de Nadir. Descubre también a Leila, mostrándole el collar, que él es el fugitivo a quien salvó de niña. Los amantes se abrazan y cuando van a ser perseguidos por Nourabad y varios hindúes, Zurga se interpone y permite su huida. Al ir a recoger su hacha para defenderse, es apuñalado por la espalda y muere.