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UD se encuentra en > Ópera > Fidelio

Fidelio

Ludwig van Beethoven

Representaciones

Sábado 24 de Noviembre de 2018 19:30h
Martes 27 de Noviembre de 2018 19:30h
Viernes      30 de Noviembre de 2018    19:30h
Lunes 3 de Diciembre de 2018 19:30h

Patrocina

Fundacion BBVA

FICHA

  Leonore Elena Pankratova*  
  Florestan Peter Wedd*  
  Rocco Tijl Faveyts*  
  Marzelline Anett Fritsch*  
  Jaquino Mikeldi Atxalandabaso  
  Don Pizarro Sebastian Holecek*  
  Don Fernando Egils Silins  
       
    Bilbao Orkestra Sinfonikoa  
    Coro de Ópera de Bilbao  
       
  Director musical Juanjo Mena  
  Director de escena José Carlos Plaza*  
  Director de escena de la reposición Gregor Acuña-Pohl*  
  Escenografía e iluminación Francisco Leal*  
  Vestuario Pedro Moreno*  
  Director del coro Boris Dujin  
       
  Producción Teatro Maestranza de Sevilla  
       
  *Debuta en ABAO-OLBE    



AUDIO

Mir ist so wunderbar. Joanna Borowska, Gabriela Benackova, Hans Sotin, Wilfried Gahmlich
Gott Welch Dunkel hier… In des Lebens Frühlingstaben. Heikki Siukola
Oh Gott! O welch ein Augenblick. Hans Sotin o, Heikki Siukola, Gabriela Benackova

DOCUMENTOS

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Scena
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El Correo ABAO 1000 funciones
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OPERA ACTUAL ABAO 1000 funciones
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Artículo en Melomano
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Sinopsis argumental
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Libreto
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Discografia y videografia
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Luces y sombras de la razon historica. Fidelio, Beethoven y Goya
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Apologia de la salvacion y el amor conyugal

DOSSIER DE PRENSA

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Dosier

FIDELIO

 

Localización: cerca de Sevilla, finales del siglo XVIII

 

 

ACTO I

En el patio de una fortaleza, que es prisión de Estado, Marzelline, hija del viejo Rocco el carcelero, conversa mientras plancha con el ayudante de su padre, Jaquino, que la ama y corteja y desea casarse con ella. Marzelline lo rechaza, pues se ha enamorado de Fidelio, que desde hace poco tiempo ayuda asimismo a Rocco en sus tareas. Fidelio, sin embargo, no es un muchacho, como todos creen, sino una mujer disfrazada, Leonore. Esta se ha transformado así para tratar de salvar a su esposo Florestan, al que supone prisionero en las mazmorras de la fortaleza. Llegan Rocco y el falso Fidelio cargado de cadenas que acaba de comprar a un herrero a buen precio. Rocco aprueba la boda de su hija con él, lo que llena de celos a Jaquino. El viejo hace una exaltación de la necesidad del dinero para que un matrimonio tenga éxito.

 

Leonore manifiesta su interés por ayudar a Rocco en su visita a los prisioneros, entre los que está señalado uno en especial, que resultará en efecto ser su marido, preso desde hace más de dos años. Sin embargo, el carcelero se niega a permitírselo por temor a las órdenes de Don Pizarro gobernador de la fortaleza. Don Pizarro tiene a Florestan por su principal enemigo político, ya que este denunció sus desmanes, y desea deshacerse de él, aunque no se atreve a hacerlo directamente e intenta consumirlo disminuyendo paulatinamente sus alimentos. Marzelline ruega a su padre que no facilite a Fidelio la terrible visión de las mazmorras, pues piensa que no podrá soportarla. Pero Rocco, ante la tenacidad y decisión de Fidelio, promete obtener de Don Pizarro el permiso para que lo acompañe.

 

Precedido por una marcha militar y un pelotón de soldados se hace presente Don Pizarro, que encuentra entre otros despachos que le entrega Rocco una carta en la que se le advierte de la próxima llegada de Don Fernando un ministro del rey que viene por sorpresa a la prisión para comprobar la situación de los prisioneros, cuyo extremo maltrato ha llegado a sus oídos. Esto anima a Don Pizarro a acabar con Florestan , de quien Don Fernando es un antiguo amigo. Dispone que se le avise, con un toque de trompeta, de la llegada de cualquier viajero por el camino de Sevilla y encarga a Rocco el asesinato de su enemigo. El anciano se niega a matar, por lo que Don Pizarro decide hacerlo él mismo, aunque Rocco deberá cavar una tumba en el calabozo. Rocco se muestra de acuerdo. Fidelio, que ha visto marchar a Don Pizarro después de hablar con Rocco, sospecha de sus planes y manifiesta su rabia contra Don Pizarro, aunque todavía mantiene la esperanza de salvar a su marido.

 

La insistencia de Fidelio, y también de Marzelline, logra que Rocco permita que algunos prisioneros salgan a tomar el sol, aprovechando que se celebra el cumpleaños del rey. Jaquino y Fidelio abren las puertas de las celdas. Los desventurados expresan su alegría, pues llevan años sin ver la luz. Rocco regresa después de hablar de nuevo con el gobernador del que ha conseguido tanto el permiso para que Fidelio lo acompañe a los calabozos como el de la boda del falso muchacho con su hija. Rocco refiere a Fidelio el plan del asesinato del prisionero y de su entierro, al que debe ayudarle. Jaquino y Marzelline alertan de que Don Pizarro se ha encolerizado al conocer la liberalidad del carcelero con los presos. Rocco tiene que disculparse arguyendo la onomástica real y la importancia capital de la muerte deFlorestan, y los prisioneros deben volver de inmediato a su encierro.

 

 

ACTO II

Escena 1

Florestan sobrevive en su calabozo en un estado lamentable, débil y delirante. En esa dolorosa situación, reflexiona sobre su destino y cree ver a su esposa Leonore convertida en un ángel que acude a conducirlo al cielo, pero pronto se sumerge de nuevo en la inconsciencia. Fidelio y Rocco, que acceden a la celda, comprueban que el prisionero aún se mueve y comienzan a cavar la tumba. Fidelio, autorizado por Rocco, se acerca al hombre exangüe para proporcionarle algo de vino y un pedazo de pan, y, por la voz, reconoce en él a su esposo. Aparece Don Pizarro preparado para consumar su asesinato, pero Fidelio se lo impide pistola en mano y desvela su verdadera personalidad. En ese momento suena la trompeta que alerta de la llegada del ministro Don Fernando, y el gobernador abandona la mazmorra seguido por Rocco, lo que permite que los esposos se abracen y expresen el inmenso júbilo de su reencuentro.

 

 

Escena 2

En el exterior de la fortaleza se reúnen junto a don Fernando los habitantes de la villa, esperando la aparición de los prisioneros, que van recuperando la libertad. Acuden también Leonore y Florestan conducidos por Rocco, que revela su identidad y la maquinación urdida por Don Pizarro, que trata de justificarse sin éxito. Don Fernando, que reconoce a su amigo, a quien creía muerto, ordena hacer prisionero al alcaide y concede a Leonore el honor de abrir con sus manos los grilletes de Florestan. Todos celebran el amor y la fidelidad conyugales de la mujer,que han permitido la feliz conclusión de la historia.